Febrero es de esos meses aún muy fríos,
pleno corazón de invierno, y aunque los días son cortos, en las tardes ya se
sienten esos suspiros de luz que son la avanzadilla de lo que está por venir en
los próximos meses. Aun así, sus tardes invitan a cálidas retiradas al refugio
de esa estancia que se llena de calor y compañía. Tardes en las que no falta
una taza de té, un libro, o un bordado. Tardes que se consumen bajo la manta
que te de da calor; pero sobre todo tardes en las que la compañía inestimable
de esos seres silenciosos que comparten nuestra andadura se hace íntima en su máxima
expresión.
Gracias Ros por tanta ternura.
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